jueves, 24 de mayo de 2012

COLEGIO DE BACHILLERES DEL ESTADO DE QUERETARO

EMSAD 29 BERNAL


 


 


 

INDICE DE UN DOCUMENTO DE TEXTO


 


 


 


 


 

NOMBRE DEL ALUMNO: BERENICE RESENDIZ DIAZ.


 


 

NOMBRE DEL PROFE: SAUL PEREZ GUDIÑO


 


 

GRUPO: 402


 


 


 


 

FECHA:22 DE MARZO DEL 2012


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

Tabla de contenido

LA SEGUNDA GURRA MUNDIAL    3

EL HOLOCAHUSTO    3

LA GURRA CONTRA POLONIA    4

LA GUURRA RUSO-FILANDESA    4

ESTRATEGIASDE ESCAPE    6

LA INVACION    6


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

EL DIARIO DE ANA FRANK

LA SEGUNDA GURRA MUNDIAL

EL HOLOCAHUSTO

Yo solía ser alguien. Alguien llamada ANA FRANK. Eso me dicen, pero yo soy más que un nombre, más de lo que ellos dicen; mas que los hechos y las estadísticas con que me saturan; mas que los videos que me hacen ver.

Mas, pero no estoy segura de que.ANA, ven, siéntate aquí. No querrás perderte esto la mujer a quien debo llamar madre de unas palmaditas sobre el cojín que está a su lado. Ven dice otra vez.

Obedezco.

Este es un momento historico-dice.pasa su brazo por encima de mis hombros y me aprieta.

Primero levanto una comisura, luego la otra: una sonrisa. Se supone que así es cómo debo hacerlo.es lo ella quiere.

-es la primera vez que algo así sucede-dice-.

Nunca habíamos tenido una presidenta de ascendencia nigeriana.

-la primera vez-digo.

Miro la pantalla. Después, la cara de mi madre. Acabo de aprender a sonreír. No sé cómo responder a sus expresiones. Debería saberlo.

-mama, ven a sentarte con nosotros- habla en dirección a la cocina-. Está a punto de empezar.

No vendrá. No le agrado. No sé cómo, pero lo sé.

Su cara me resulta tan plana e inexpresiva como la de cualquiera. No es su cara. Es otra cosa.

  • Estoy lavando los platos. Lo veré en la pantalla de aquí – responde.
  • Me levanto.
  • - puedo irme, ANA– ofrezco.
  • Ella se para bajo el marco de la puerta. Mira a mi madre. Intercambian una expresión que trato de entender. Mi madre se cubre la cara con las manos.
  • Es tu abuela, ANA. Siempre le has llamado así.
  • -no importa. Puede llamarme Pili – dice ella, y se sienta junto a mi madre.


     

LA GURRA CONTRA POLONIA

LA GURRA RUSO- FILANDESA

El accidente ocurrió hace más de un año. Desperté hace dos semanas. Más de un año se ha esfumado. Pase de los 16 a los 17. Por segunda vez, una mujer fue elegida presidente. Descubrieron el duodécimo planeta del sistema solar. Murió el último oso polar que vivía en libertad. Noticias de primera plana que no causaron ningún efecto en mí. Yo dormía mientras todo eso pasaba.

Grite al despertar. Eso me dijeron. No recuerdo nada del primer día.

Después escuche a Pili susurrar a mi madre en la cocina que mis gritos la habían asustado.

-`parece un animal-dijo.

Todavía grito cuando despierto. No sé porque. No siento nada. Cuando menos, nada que pueda nombrar. Es como respirar: algo que no controlo.

Mi madre estuvo aquí para verme despertar. Dijo que había sido un comienzo, que había estado bien.

Al parecer, el piensa que cualquier cosa que yo haga está bien.

Los primeros días fueron muy difíciles. Mi mente y mi cuerpo se retorcían sin control. Mi mente se calmo primero. Sujetaron mis brazos con correas. Al segundo día, mis brazos también se tranquilizaron.

Me parresia que había mucho movimiento la casa.

Me revisaban, me examinaban, volvía a revisarme; mi padre subía mis síntomas a la netbook varias veces al día y alguien retransmitía el tratamiento. Pero yo no recibía medicina alguna. Mejoraba con el tiempo si un día no podía caminar, al siguiente era capaz de hacerlo. Si un día se me cerraba el parpado derecho, al otro podía abrirlo. Si un día antes mi lengua parecía un trozo de carne en mi boca, un día después ya era capaz de articular palabras que no habían pronunciado en más de un año.

El quinto día, cuando camine hacia la terraza sin tropezar, mi madre grito:

-¡es un milagro! ¡un verdadero milagro!

- todavía no camina de manera natural, ¿no lo vez? – dijo Pili.

Mi madre no contesto.

El octavo día, mi padre tuvo que regresar a su trabajo en Boston. Mi madre y el cuchichearon, pero a un así alcance a escuchar:

"es muy arriesgado… tengo que regresar… estarás bien…"

Antes de partir, mi padre tomo mi rostro entre sus manos y dijo:

-poco a poco, ángel. Debes tener paciencia. Todo volverá. Veras que en este tiempo se restablecerán todas las conexiones.

Creo que mi manera de andar ya es normal, pero mi memoria, no. No recuerdo a mi padre, ni a mi madre: tampoco a Pili. No recuerdo haber vivido alguna vez en Boston. No recuerdo el accidente. No recuerdo a ANA FRANK

Mi madre asegura que si esperamos un poco, mi memoria volverá.

--- el tiempo lo cura todo—dice.

No le confieso que no sé que es el tiempo.

ESTRATEGIAS DE ESCAPE

LA INVACION

La primera semana, mi madre se dedico a recorrer minuciosamente los detalles de mi vida. Mi nombre. Las mascotas que tuve cuando era niña. Mis libros favoritos. Las vacaciones familiares. Y después de cada escena que describía, me preguntaba:

--- ¿lo recuerdas?

Cada vez que yo respondía negativamente, sus ojos cambiaban. Parecían hacerse más pequeños. ¿es posible que eso suceda? Trate de suavizar los "no". Intente que cada uno sonara diferente del anterior. Pero el sexto día, cuando me hablo de mi último recital de ballet, se le quebró la voz.

--¿lo recuerdas?

El séptimo día, mi madre me entrego una caja de tamaño pequeño.

--no quiero presionarte---dijo--. Están ordenados y etiquetados, casi todos. Quizás te ayuden a recuperar tus recuerdos.

Me abrazo. Sentí la textura de su suéter y la frescura de su mejilla. Cosas que puedo percibir. Doro. Suave. Rasposo. Terso. Pero esa sensación interna es siempre la misma: una especie de masa espesa y confusa. ¿Ese es mi lado que continua dormido?

La rodee con mis brazos, procurando imitar su gesto. Al parecer, eso la complació.

---te quiero mucho ANA--- me dijo--.cualquier cosa que necesites preguntarme, aquí estoy. Quiero que lo sepas.

"gracias" era la respuesta correcta, así que la dije.

No sé si lo recordaba o acababa de aprenderlo. Yo no la quiero. Sentí que debería hacerlo, pero ¿Cómo puedes querer a alguien a quien no conoces? Con todo, en medio de esa masa espesa y confusa, logre sentir algo.

-¡devoción?¿obligación? quería complacerla. Pensé en su ofrecimiento: "cualquier cosa que necesites preguntarme, aquí estoy, quiero que lo sepas". No tenia preguntas. Aun no habían llegado.

Me pareció lógico verlo en orden, así que empecé con el primer disco. Era yo el útero. Horas y horas de mí en el útero. Supe que fui la primera. Hubo dos bebes varones antes que yo, pero no sobrevivieron el primer trimestre. Conmigo, mi padre y mi madre timaron medidas especiales, y funcionaron. Fui la primera y la única. Observe el feto que fui, flotando en un mundo oscuro, y me pregunte si también tenía que recordar eso.

Cada día veo más discos, intentando recuperar lo que yo solía ser. En algunos hay fotos; en otros, películas.

Hay docenas de discos de seis centímetros. O tal vez unos cien. Miles de horas acerca de mí.

Me instalo en el sofá grande. Hoy veo ANA FRANK año 3. Empieza con mi fiesta de cumpleaños. Una niña pequeña corre y se ríe de nada, y al final la detiene un muro de piedra desgastado por la intemperie.

En la pared apoya sus manos abiertas como estrella y voltea a la cámara. Tiene algo mi cara. Algo que no he podido encontrar en mi propia cara que es la sonrisa o quizá se trate de de una palabra que he perdido. O tal vez sea algo más. Escudriño las piedras grandes y toscas en las que descansan sus manos.

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